Como parte muy importante de los estudios emprendidos por el doctor Carlos J. Finlay Barrés (1833-1915), en su afán por dar solución a los enigmas que le planteaba a las ciencias médicas de su tiempo la fiebre amarilla, se destacan los realizados en el campo de la meteorología, ciencia que trata de la atmósfera y de los fenómenos que se producen en ella.

Dichos estudios, como todos los llevados a cabo por el sabio cubano, se caracterizaron por el rigor científico y la profundidad en el tratamiento de los aspectos investigados. Para ello acumuló sólidos conocimientos de química junto al profesor español José Luis Casaseca Silván (1800-1864), iniciador de la enseñanza de la química en Cuba, lo que le permitió estudiar meteorología en general con el sabio meteorólogo, sacerdote jesuita catalán, Benito J. Viñes Martorell (1837-1893) en el Observatorio Meteorológico del Colegio de Belén de La Habana, propiedad de la Compañía de Jesús y del que era director el padre Viñes. Estos estudios se los facilitó su desempeño como médico de la Compañía en la capital de la Isla.1

 

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